PALABRAS
PARA LOS JÓVENES DE MI NACIÓN EN SU DÍA
Ayer fue el día de la juventud más triste que jamás hayamos celebrado en nuestra nación. Tres razones tengo para opinar así: El masivo éxodo de jóvenes hacia otros países, la precariedad en la que se encuentran los que se quedan, los que han tenido que abandonar las escuelas, liceos y universidades por tener que lanzarse a las calles a buscar sustento, los que fueron asesinados, golpeados y violados vilmente luchando por su libertad, los que fueron frustrados por los políticos de esta nación, la gran cantidad que come de la basura, los que se pierden en las drogas, la delincuencia, la cárcel y los que han sido embrujados por el conjuro de Marx. La tristeza se me hace más fuerte porque este nuestro país, es uno cuya población es mayoritariamente joven. ¡Que tristeza!
Que diría José Felix Rivas si viera esos tiempos. Aquellos jóvenes estudiantes reclutados de entre los colegios y seminarios de Caracas, qué dirían del estado en que se encuentran aquellos por los que arriesgaron la vida en aquella batalla en La Victoria, sin entrenamiento militar, inspirados por el amor a su patria, a la libertad, pundonor derrochado en aquella gesta y vencieron. ¿Para qué? ¿Para que unos embrujados por el diablo marxista, leninista, estalinista, maoísta y fildelista los volvieran a esclavizar? ¿Para que estos los subyugaran e indignificaran lanzándolos fuera de sus familias, hacia lugares no conocidos, a los basureros de las ciudades, a las calles a pedir limosnas, a las bandas de delincuentes, a las calles de la muerte? ¿Para que los reclutaran en los ejércitos “lavacerebros” que les convierten en fuerza de choque desbocada que ofende, que repite como autómatas, que irreverencia y que es capaz de traicionar hasta sus propios padres por un ideal maldito que maldice?
Quien diera el escuchar de nuevo aquella arenga libertaria de Ribas a estos muchachos de hoy. Que se levantara otro Ribas en este tiempo y con el título de Vencedor de los Tiranos dado por Bolívar a aquel de la Victoria, venciera a estos tiranos de hoy que diezman nuestras juventudes. Que los oídos de nuestros muchachos escucharan de nuevo el clarín de aquellas palabras tan inspiradoras: “En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!”. Pero hoy nuestros muchachos corren presurosos y jadeantes, con el corazón dividido y los ojos aguarapa´os pensando en sus adentros, “no puedo optar entre vencer o morir: ¡Necesario es sobrevivir!”.
Triste. Nuestros jóvenes de hoy dejaron sus estudios, cambiaron los cuadernos y los lápices pero no por los fusiles como aquellos caraqueños del 1814; sino por maletas y mochilas repletas de sus mejores ropas, de panes, diablitos, hasta tostones y Chogüis. Porque los fusiles los secuestraron estos nuevos realistas disfrazados de bolivarianos y a ellos les dejaron solo piedras, escudos de lata de pipas o porrones, de madera o MDF y cohetes de fiestas, tumbarrancho, Binladem y matasuegras. Qué pueden hacer ellos con eso. Y por ahí van nuestros muchachos no como Sucre exportando libertad, sino buscándola porque aquí se la secuestraron, la acapararon para venderla en canaimas, bolsitas míseras, bon-itos protectores, y chambas chimbas risibles que indignifican y ofenden la gloria de nuestros muchachos. Así se nos han ido los que podían darnos una nueva victoria en la Victoria de estos tiempos. ¡Que triste! ¡Muy triste!
Triste ver que más del 88% de nuestros chamos manifiesta su deseo de irse del país[i]. ¿Y cuántos se han ido? ¡Miles! Hasta el punto de que según estudios realizados en 2016, en algunas ciudades los adultos comienzan a superar en número a los jóvenes. Los cuales según esta, “emigran del país por la crisis económica y por las muertes prematuras en hechos asociados a la violencia”[ii].
Triste saber que nuestros muchachos no están muriendo por la independencia de la nación como lo celebra esta fecha patria del 12 de Febrero de 1814. Ellos se nos mueren “en las calles y en el transporte público, víctimas del delito y la desprotección. Cada semana en Venezuela mueren más jóvenes víctimas de la violencia que los que fallecieron en la batalla que hoy se conmemora”[iii]. Según estadísticas en el 2016 murieron 9.113 jóvenes con edades de entre 15 y 20 años. En ese mismo año perecieron por violencia 11.676 con edades entre 21 y 35. Eso equivale a 27 defunciones juveniles cada día del año. Además, 854 de estos tenían menos de 15 años, lo cual indica que 2 menores de 15 años murieron asesinados cada día[iv]. ¿Y si sumamos todos lo que mataron vilmente el año pasado en diferentes protestas? ¿Qué nos queda? ¡Tristeza!
Triste leer lo que nos dice un informe del Observatorio Venezolano de Violencia, que “las dos grandes fuentes de integración a la sociedad, la educación y el trabajo, se han visto debilitadas como mecanismos de esperanza en el futuro”[v]. Además, en sus conclusiones destaca la realidad a la que todos asistimos que nuestros muchachos languidecen frente a la gran brecha, que ya se ha hecho un gran abismo entre “lo que el joven quiere y lo que puede alcanzar”[vi], en este país cuyos ingratos hijos preñados de marxismo lo han hundido más y no en un mar de felicidad, sino de crisis. Y es tanta su profundidad que a nuestros hijos, la herencia que Jehová puso en nuestras aljabas; estos revolucionarios viudos de un marxismo muerto, los han arrinconado de tal manera que “aunque la mayoría de los jóvenes persiste en el estudio y el trabajo honrado, a unos los tienta ingresar al mundo del delito y a otros abandonar el país”[vii]. Que triste.
Triste esta tristeza que entristece y deja entristecidos a quienes siendo adultos, ayer fuimos jóvenes. Nosotros que habiendo atravesado la juventud de otros tiempos, ahora hemos criado jóvenes para quienes soñamos una Venezuela mejor que esta derruida a la que nos han traído estos soberbios, antihéroes y seudoredentores. Yo no crie a mis jóvenes para que fueran pasto de estos incendiarios malévolos. Yo no traje hasta aquí a mis hijos para que sufrieran el oprobio de tener que echar a andar su juventud entre los escombros a los que han reducido a este hermoso país, ayer reverdeciente con una de sus mejores generaciones de jóvenes frescos, jugando a un futuro promisorio. No, Señor, ese no fue mi sueño de padre. No traje jóvenes a este país para que fueran convertidos en discípulos de Marx, sino del Maestro de maestros, mi maestro; el Rey de reyes y Señor de señores; que aunque fue traicionado por Marx, ha sido aceptado por millares a través de las épocas, las culturas, las razas, los continentes hasta llegar aquí, a nuestra nación y ganar nuestros corazones con su mensaje revelador de nuestro pecado y de su gracia para limpiarnos y reconciliarnos con Dios en esta hermosa Venezuela. Reconciliación que garantiza que allá en los cielos se oiga el castellano con acento venezolano, entre los que adoran y adorarán por la eternidad al Salvador y Rey.
Pero hoy para la tristeza, alegría y para alegría las palabras dulces de tu Creador. Hoy te recuerdo de él para que te acuerdes de tu creador en los días de tu juventud (Ecl. 12:1). Aunque la congoja en tu corazón te abate; te traigo su buena palabra que lo alegra (Prov. 12:25). Te traigo ungüento y perfume; y el cordial consejo de un amigo que alegre tu corazón (Prov. 27:9). Tu creador te ve como vencedor. Resiste y lucha. No te derrotes, porque tu creador quiere que sepas que él te dio sus fuerzas para que pelees, su palabra para que permanezcas y su victoria en la cruz para que a tu enemigo, el Maligno venzas. Jóvenes cristianos venezolanos, sois fuertes, la palabra de Dios está a tu disposición para que permanezcas en ella y el maligno está frente a ti para que lo venzas. No ames al mundo, ni las cosas que están en él, pues, lo que te ofrece deleite de los deseos pecaminosos, deseos de deleitar tus ojos y el deseo de vanagloriarte de la vida no provienen de tu creador. Pero el amor de tu creador si está en ti y contrariamente al mundo y sus deseos que son pasajeros, si haces su voluntad permanecerás para siempre. (1 Jn. 2:13-17)
Finalmente, quiero que pienses en esto y sabes que hablo contigo. Emprender el viaje del autoexilio, el éxodo de tus sueños no es malo ni pecaminoso (excepto en el caso de los llamados a quedarse). Por el contrario es honroso, porque emigrar es duro, difícil y agotador. Todo emigrante por las razones correctas merece la honra. Pero quedarse y luchar junto al Señor y los demás que hemos aceptado el llamado es más que honroso, glorioso. Es en grado mayor que la honra. Su gloria está en que nos quedamos del lado de Dios por nada, como Cristo dándolo todo, llevando nuestra cruz a cuestas con él y negándonos a nosotros mismos por los demás. Pasando penurias, escribiendo nuestro propio versículo de Hebreos 11, nuestro “por la fe” escrito con sangre, sudor y lágrimas parecido a aquellos ochocientos en La Victoria del 1814, pero nosotros mejor, como los peregrinos de Hebreos 11, por propósitos mejores y no con fusiles terrenales sino con armas espirituales, “poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. (2 Cor. 10:4). Esto te mando y exhorto, cuida tu puesto, no lo abandones porque es mentira que perderás tu futuro, porque tu futuro no es un lugar sino un propósito y tu propósito está en Dios. Considera lo que te digo en esta nota y el Señor te de entendimiento en todo. (2 Tim 2:1-7). ¡Feliz día de la Juventud!
[ii] PIMENTEL, Olgalinda; Herrera, Isayen. Más razones impulsan a jóvenes a irse del país. Diario El Nacional. Tomado de [http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/mas-razones-impulsan-jovenes-irse-del-pais_80466] Consultado el 12/2/2017.
[i] Según un estudio del 2016 del departamento de Migraciones de la Universidad Simón Bolivar. Citado por PIMENTEL, Olgalinda; Herrera, Isayen. Más razones impulsan a jóvenes a irse del país. Diario El Nacional. Tomado de [http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/mas-razones-impulsan-jovenes-irse-del-pais_80466] Consultado el 12/2/2017.
[iii] Según estudios del Observatorio Venezolano de Violencia. Citado por PIMENTEL, Olgalinda; Herrera, Isayen. Más razones impulsan a jóvenes a irse del país. Diario El Nacional. Tomado de [http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/mas-razones-impulsan-jovenes-irse-del-pais_80466] Consultado el 12/2/2017.
[iv] Según estudio Las muertes violentas de la juventud del Observatorio Venezolano de Violencia. Citado por PIMENTEL, Olgalinda; Herrera, Isayen. Más razones impulsan a jóvenes a irse del país. Diario El Nacional. Tomado de [http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/mas-razones-impulsan-jovenes-irse-del-pais_80466] Consultado el 12/2/2017.
[v] Según informe del Observatorio Venezolano de Violencia. Citado por PIMENTEL, Olgalinda; Herrera, Isayen. Más razones impulsan a jóvenes a irse del país. Diario El Nacional. Tomado de [http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/mas-razones-impulsan-jovenes-irse-del-pais_80466] Consultado el 12/2/2017.
[vi] Ídem.
[vii] Ídem.
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